Las Excusas de Los Invitados a La Cena…


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El pasaje es Lucas 14:15-24

Jesús ha sido invitado a la mesa de la casa de un gobernante, quien era fariseo. Uno de los invitados le dice a Jesús: “…bienaventurado el que coma pan en el reino de Dios”.  Me impresiona porque, toda la plática girará en torno al reino.

La frase de aquel hombre llama tan poderosamente la atención del Señor, que él le responde al primero: “Un hombre hizo una gran cena, y convidó a muchos.Y a la hora de la cena envió a su siervo a decir a los convidados: Venid, que ya todo está preparado.”  Estoy convencido que la cena representa a la cena de las bodas del Cordero, aquel gran evento que ocurrirá cuando nosotros, su iglesia, nos unamos con nuestro esposo, Jesucristo, para estar toda una eternidad con él. Nunca olvides que Apocalipsis 19:9 lo menciona: “Bienaventurados los que son llamados a la cena de las bodas del Cordero.”

Pero lo que a continuación cuenta el Señor, es verdaderamente triste: “Y todos a una comenzaron a excusarse…”

1) La excusa del primero, si sigues leyendo el texto, es que “había comprado una hacienda y necesitaba ir a verla”. Es impresionante la cantidad de personas que, por estar concentrados en las posesiones de este mundo y lo que el dinero puede comprar, nunca atenderán la invitación de Jesús a entrar en el reino.

2) El segundo dijo:  “He comprado cinco yuntas de bueyes, y voy a probarlos; te ruego que me excuses.”. Este representa a los enfocados en el trabajo. Trabajar nunca será malo…es más creo que ser irresponsable con nuestras obligaciones financieras de la familia o personales, es execrable, pero desatender el llamado a arrepentimiento por estar concentrados en lo primero, es catastrófico.

3) El tercero dijo: “Acabo de casarme, y por tanto no puedo ir.”. Para muchísimos, “La “esposita” y “los hijitos” y “los compromisitos familiares”, son #1 en su lista de prioridades, lo que les impide, no solamente buscar el reino de Dios y su justicia, sino participar de le ministro de su iglesia local y, ya ni digamos, congregarse.

Es interesante la respuesta de aquel que había preparado la cena: “Vé pronto por las plazas y las calles de la ciudad, y trae acá a los pobres, los mancos, los cojos y los ciegos.”

De repente, la calidad de los invitados tiene un giro: pobres, mancos, cojos y ciegos, todos con un denominador común: están conscientes de lo necesitados que están. De los primeros invitados:  ninguno.

¡Qué glorioso es estar necesitado!… ¡Qué glorioso es estar pobre y acabado emocional y espiritualmente y darse cuenta!… Qué glorioso es estar ciego y aceptarlo!… Esos, están muy cerca de entrar al reino…si buscan ayuda en Dios. Esos, terminarán disfrutando de la cena… una cena excepcional.

n.r.

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