Seguir A Jesús…Un Precio Demasiado Alto


la cruz

Esta mañana en VNG,  tuve le honor de predicar el texto con el cuál me convertí la Señor hace aproximadamente 31 años: Es el trozo de Lucas 9:23-27 que entre otras cosas, se lee:

“Y decía a todos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame.”

Seguir a Jesucristo es extremadamente fascinante… una aventura sin paralelos. Sin embargo, seguirlo tiene un costo que podría ser impresionantemente alto para muchos.

1) No hay de otra: para comenzar, toca negarse a uno mismo, y eso puede significar tantas cosas… pero mantengámoslo sencillo: Implica no hacer lo que uno quiere. Punto. Es la muerte del “Yo”.

2) No hay de otra: toca, además, tomar la cruz…no la del Señor…sino la nuestra propia…no la de nadie más. ¿Y por qué una cruz?… porque es el lugar en el que han de morir nuestros propios sueños…nuestros propios planes para esta vida…nuestras pasiones, y si queremos ponernos más tangibles: nuestros deseos. mira cómo lo dice Gálatas 5:24 : Pero los que son de Cristo han crucificado la carne con sus pasiones y deseos.”. Creo que este verso me permite preguntarte: ¿realmente eres de Cristo?.  Es interesante que el verso 23 de Lucas 9 dice que tomar la cruz es un ejercicio de todos los días: “…tome su cruz cada día, y sígame.”  ¿Y para qué llevar nosotros una cruz, si queremos seguir a Jesús?, pues para morir en ella… ¿Y por qué cada día?… Porque, aunque digamos que no, tú y yo queremos bajarnos de ella cada mañana.

La cruz es el lugar en el cuál el verdadero creyente…el verdadero seguidor de Jesús, deja su propia vida terrenal para ganar la eterna… no existe otra opción, lo da a entender  el verso 24, en un interesante juego de palabras :

“Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mí, éste la salvará.”

Sin caer en un ascetismo sin sentido, el camino siguiendo a Jesús es un camino de muerte…muerte de lo más valioso que tú tienes y que tanto amas, proteges y alimentas de cualquier manera en esta vida: tu propio yo.

Jesucristo no andaba jugando cuando explicaba a la gente el costo de seguirle (ya no digamos servirle…peor aún, estar dispuesto a morir por él). Son palabras de oro…de mucho kilataje: “Si me quieres seguir,debes estar dispuesto a crucificar a quien más amas: tú mismo”…¨Renuncia a tu propia vida terrenal, y ganarás la eterna… o considérala más importante que cualquier otra cosa, y perderás la verdadera”

Tú decides…nadie más puede decidir por ti.

nr

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