El Cuerpo de Cristo…


J.C En CUADRITOS

Decir que la iglesia es el cuerpo de Cristo podría ser tan innecesario como decir que el primer hombre sobre la tierra fue Adán.

Este día cubrimos 17 versículos…los últimos 17 del capítulo 12 de la 1a Carta del apóstol Pablo a los Corintios.

Maratónico quizás, y al decir verdad me hubiera gustado cubrirlos en dos, o quizás tres, domingos seguidos comenzando hoy, pero, no solamente la predicación expositiva tiene la belleza de la “elasticidad” (descubro), sino que tenemos a las puertas la Escuela Bíblica de Vacaciones (Colossal Coaster World) , y la serie “Las Intrucciones No Vienen Incluídas” ( consejos bíblicos para criar a nuestros hijos) post VBS, que  nos harán meternos a 5 domingos diferentes y cuya secuencia finalizará con el convivió navideño de toda la iglesia en “La Granja de Don Pietro”, el 15 de Dicicembre.

Del verso 14 al 31 del capitulo 12 de dicha carta, Pablo dedica 17 versos para (una vez más y quizás a estas altura ya suene a “rayado”) corregir otra conducta errada de los Corintios: No estaban representando adecuadamente al cuerpo de Cristo ante los incrédulos…a la hora de ministrar como un solo organismo, eran egoístas.  De paso, Pablo aprovecha la corrección a ellos, para enseñarnos a todos una gran verdad:

“el cuerpo no es un solo miembro, sino muchos. Si dijere el pie: Porque no soy mano, no soy del cuerpo, ¿por eso no será del cuerpo?”  (verso 14)

No hay lugar para “estrellas solitarias” en el cuerpo de Cristo, la Iglesia…tampoco hay lugar para espectadores…todos tenemos una función en equipo, por muy insignificante que parezca.  Admiramos el individualismo en este mundo, pero allí puede haber maldad. ( y la individualidad es tan vieja como Caín…alguien que no quería nada que ver con su hermano y lo mató. (Lee Génesis 4:1-9  y lo verás)…¡Individualismo!…la antítesis al trabajo “como un solo cuerpo.” En la iglesia somos interdependientes. No lo olvides.

Todos nos necesitamos unos a otros, el verso 21 nos lo recuerda: “Ni el ojo puede decir a la mano: No te necesito, ni tampoco la cabeza a los pies: No tengo necesidad de vosotros.”

¡Ah!…y Dios te ha colocado en el lugar que el estima más adecuado para edificar y para dar forma a Su cuerpo, y no solo eso… te ha colocado en el lugar en el que tus dones serán aprovechados la máximo…el verso 18 nos lo recuerda:  “Mas ahora Dios ha colocado los miembros cada uno de ellos en el cuerpo, como él quiso.”

A veces, los creyentes caemos en una trampa: querer ser los que tiene las funciones “más vistosas”…lee los versos 27 y 28 y lo verás, pero luego lee los versos 29-30 y descubrirás que eso, sencillamente no es posible.

¿Y por qué algunos no se involucran en el trabajo del cuerpo de Cristo?

Bueno, creo que por diferentes razones, y sospecho que Satanás busca la manera de meter estos pensamientos hasta lo más profundo del corazón de muchos de nosotros:

a) Unos se consideran débiles. “Yo no tengo las capacidades ni el empuje que otros tienen en el ministerio”. Falso.  En el cuerpo, los miembros más débiles son los más vitales. Podemos vivir sin ojos, pero no sin pancreas…y el pancreas no solamente es débil (por eso está bien protegido) , sino que también es feo…¿sabías?… y muchos llegamos a sentirnos así: “débiles y feos”… El verso 22 dice:

“Antes bien los miembros del cuerpo que parecen más débiles, son los más necesarios”

b) Otros se consideran inferiores…sin la honra que otros reciben. Nota que en  en Corinto, muy probablemente, los que tenían los dones más vistosos y milagrosos, hacían sentir inferiores a los que no los tenían, o al revés: los que no los tenían se sentían inferiores a los que sí los tenían…el resultado era el mismo.  El verso 23 dice:  “y a aquellos del cuerpo que nos parecen menos dignos, a éstos vestimos más dignamente; y los que en nosotros son menos decorosos, se tratan con más decoro.”

Toda la región del cuerpo que vestimos, cubre a aquellos miembros del cuerpo que parecen tener menos dignidad y menos decoro… ¿no es cierto?… como dije a la iglesia esta mañana: hasta hoy no he oído a un ser humano decir: “ya vengo…me voy a ir a vestir la cara”.

Hay muchas más razones por las que muchos no se involucran en el trabajo del cuerpo, pero se me acaba el espacio.

Nuca lo olvides: en el cuerpo de Cristo, tú (y los dones que el Señor te dio el día de tu conversión)  tienes tu lugar y participación en esto tan precioso, llamado a menudo: El Cuerpo de Cristo.

¡Ten un gran día, hoy!

n.r.

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