3) El Don de Sabiduría.


premium-golden-gift-wrap¡Interesantísimo don!

Es mencionado en Romanos 12:8 donde se lee:

“Porque a éste es dada por el Espíritu palabra de sabiduría…”

La palabra griega es “Sophía”. Significa, precisamente, “sabiduría”.

Este don es la habilidad o capacidad dada por el Espírtu Santo a un creyente, para aplicar sabia e idoneamente, la verdad de Las escrituras a la vida de otro creyente.

Este don lo tienen aquellos hermanos y/o hermanas a los cuáles nos es extremadamente fácil acudir para pedir consejo al estar a punto de atravesar (o quizás atravaesando ya,…y aún habiendo ya atravesado) alguna tribulación o situación compleja en nuestra vida (familiar, laboral, sentimental, ministerial, conyugal, financiera, etcétera). Y nos es fácil acudir a ellos (y notoriamente muchos acuden consistentemente a ellos, no solo creyentes sino incrédulos) porque simple y sencillamente son sabios, en el Señor.

Al consultarlos, nos escuchan cuidadosamente…escuchan e indagan cada detalle, y luego abren la Biblia y saben dar el “remedio” idoneo, al problema o situación que estemos atravesando.

Son como el médico cuyo ojo clínico es agudo y extremadamente acertado…quien después de escuchar toda nuestra historia, y luego analizar, explorar, ver resultados clínicos, y de estudiar toda la información, sabe dar un diagnóstico certero, y la medicina idonea.

Quienes tienen este don, no solamente saben diagnosticar lo que está ocurriendo en nuestras vidas, sino, saben abrir la Biblia en el pasaje correcto… en ocasionas nos ayudan a ver nuestro pecado y errores que nos han llevado a tal estatus. Usan el consejo bíblico exacto, el cuál nos dará muchísima luz sobre cómo afrontar y atravesar la prueba, o lo que sea que estemos viviendo.

¿Estás en una situación confusa que turba tus pensamientos? …Búsca a estos hermanos. Dice el Proverbio 20:18 que  “Los pensamientos con el consejo se ordenan; Y con dirección sabia se hace la guerra. “

Gracias a Dios por regalar este don (valga lo redundante de la frase) a varios hermanos y hermanas entre nosotros. En esos momentos críticos de nuestra vida, son como bálsamo…como ungüento a nuestro atribulado corazón.

Por cierto, algo similar dice el Proverbio 27:9 cuando afirma que: “El ungüento y el perfume alegran el corazón, Y el cordial consejo del amigo, al hombre.”

¿Tienes este don?. ¡Úsalo!… y sé de gran bendición y cómo el buen ungüento al cuerpo de Cristo…la Iglesia.

¡Ten un gran día, hoy!

n.r.

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