1) El Don De Profecía.


Regalo

No es “predecir el futuro”  a otro creyente, como en algunas iglesias se enseña. No es una especie de “bola de cristal”. Con respeto lo digo.

Compartía con la iglesia que a menudo, cuando alguien descubre que soy pastor, me dicen la frase: “deme palabra”…en otros casos: “deme profecía”. Casi puedo intuir que lo que el hermano o la hermana quiere es que se le diga “cómo le va a ir, hoy…o en su futuro”… o quizás si “su problema” se le va a resolver…perdona que lo diga pero…casi es una especie de “horóscopo evangélico”. En el mejor de los casos, están pidiendo una palabra de aliento. Esta connotación sería más sana.

Con todo el respeto que el lector merece: La profecía no solamente “está en”, sino tambien “es”, toda la Biblia. Quien busque “palabra” sin querer abrir la Biblia, busca un indolente atajo. Hace a un lado el “Dios Ha Dicho” y lo sustituye por el “Dios Me ha Dicho”

El Don de Profecía es la habilidad dada por el Espirtu Santo a algunos creyentes para exponer ante una congregación, las verdades contenidas en la Palabra de Dios… La Biblia.

Se menciona en Romanos 12:6:  “De manera que, teniendo diferentes dones, según la gracia que nos es dada, si el de profecía, úsese conforme a la medida de la fe”

La palabra Griega es Profeteia que significa: “Exponer la verdad delante de los hombres”

La Profecía en sí tiene dos formas de expresarse en La Biblia:

a) Revelación,  que consiste en hablar, de parte de Dios, algo que nunca había sido anunciado. Esto han hecho los profetas a través de toda la Biblia, por lo cuál la Escritura es llamada “La Palabra Profética” por Pedro en 2a Pedro 1:19, donde leemos:  “Tenemos también la palabra profética más segura, a la cual hacéis bien en estar atentos como a una antorcha que alumbra en lugar oscuro.

b) Reiteración, que consiste en explicar a la iglesia el cumplimiento y la enseñanza intrínseca en esas palabras o versículos.

Un ejemplo de estas dos cosas es el siguiente: el profeta Joel, en Joel 2:27-29, REVELA, la venida del Espíritu Santo a la tierra. Creando una sana expectación en aquellos años.

Esto se cumple en Hechos 2:1-13 (léelo), en Jerusalén.

Luego, Pedro, en Hechos 2:14-21 (léelo), se pone en pie ante la gran multitud, y, haciendo uso de esta escritura, REITERA, la certeza y cumplimiento de esta profecía, lo cuál ocurría en las mismas narices de los Israelitas en esos instantes. Exhortando al arrepentimiento como se observa en Hechos 2:38-41 (léelo), y  confortando así los corazones de quienes creyeron tal promesa.

¿Y Cómo se usa?

Pues según Romanos 12:6: “…úsese conforme a la medida de la fe”

Yo antes creía que esta frase quería decir que a quienes Dios les da este don, les da también unas cuantas “libras extras de fe” para que pudiese predicar o exponer la Biblia ante la iglesia. No es así.

“Conforme a la medida de la fe”, quiere decir que el que va a exponer la Palabra, debe hacerlo conforme a todo el cuerpo de la fe que hemos abrazado (nota cómo el artículo determinado “la”, lo dice todo), la cuál está plenamente contenida en toda la Biblia. Quien expone las verdades de la Biblia debe, como dijo Pablo en Hechos 20:27, exponer “todo el consejo de Dios.”. El que predica, no debe, ni salirse de la Biblia, ni dejar fuera nada de ella.

Un último detalle de este don es que, según 1a Corintios 14:1-3 y 14:23-25, (léelos), es que este don tiene una especial preeminencia sobre otros dones, como el de lenguas, por ejemplo. Pablo, hablando a la iglesia de Corinto (repito: una iglesia cuyos creyentes se caracterizaban por un marcado egoismo) , les dice que si a la iglesia entra un incrédulo y les ve a todos hablando lenguas…al no entender nada de lo que dicen, “¿no dirá que están locos?”, mientras que si predican la Palabra, lo oculto de su corazón sale a luz y postrado adorará a Dios es decir: ¡se convertirá!.

¿Quienes tienen este don?

Este don lo tienen algunos hombres y mujeres de Dios que exponen la Biblia, ante otros. Hombres que predican eficazmente en una iglesia. Mujeres que predican eficazmente a otras mujeres. Lo hacen tan efectivamente que explican, ilustran y aplican las verdades de la palabra a la vida de los creyentes, con un arte que solo puede venir en forma de regalo dado por el Espiritu Santo. 

¡Gracias a Dios por hombres mujeres de él, a quienes ha puesto entre nosotros!… ¡Son una sobreabundante bendición!

¿Tienes tú el don?… Úsalo. Otros podrían estarse perdiendo de una especial bendición.

¡Ten un gran día, hoy!

n.r.

Los comentarios están cerrados.