12 Lecciones No Hacen A Un Discípulo…


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Si me conoces, sabes que doy mi vida por defender ese proceso por el cuál un recien convertido a Jesús, es instruido en la Palabra por otro “hermano mayor”. Este cuida del primero…le “mentorea”…le pastorea…le transmite su vida…y le enseña lo que él conoce de la palabra de Dios…en fin; vela por su salud espiritual, emocional y , si lo quieres, física. Lo hace por un período de aproximadamente un año y medio. Dudo que algo de peso y valor se logre en menos de un año.

Si conoces a Vida Nueva (y ahora hablo de Vida Nueva en terminos internacionales, es decir: todas las Iglesias Vida Nueva que existen), sabes que por años hemos promovido la instrucción bíblica del nuevo creyente por medio de las famosas “12 lecciones” (las cuáles podrían ser 17, o 25, o 10) de lo que llamamos “Discipulado 1”, o “Crece”… y lo seguiremos promoviendo y defendiendo a capa y espada.

Pero…que alguien complete dicho estudio (y por muchísimo esfuerzo que su mentor o pastor haya invertido transmitiéndole su vida y ejemplo), no hace a alguien “discípulo de Jesús”…mucho menos nos faculta para colocarle un rótulo en su espalda que diga: “Creyente Ya Discipulado”. Es en este orden de ideas que la frase: “venga, lo voy a discipular”, no solamente es pretensiosa, sino también errada.

Sigamos pastoreando e instruyendo a los nuevos creyentes echando mano de este muy buen método, pero no olvidemos que este es solamente uno de muchos efectivos métodos que existen, y que es apenas, transmitir al nuevo creyente “los primeros rudimentos” de los que habla el autor de Hebreos en el capítulo 5 verso 12

“Porque debiendo ser ya maestros, después de tanto tiempo, tenéis necesidad de que se os vuelva a enseñar cuáles son los primeros rudimentos de las palabras de Dios; y habéis llegado a ser tales que tenéis necesidad de leche, y no de alimento sólido.”

Que un seguidor de Jesucristo se convierta en discípulo de él, requiere, precisamente de eso: que se convierta. No hablo del momento en el que arrepentido de haber transgredido los mandamientos de Dios, decide comenzar a caminar de la mano con Jesús…no hablo del momento de su genuino “ponerse a cuentas” con su creador tal y como lo expone Isaías 1:18sino de la conversión de su alma. Que su alma y corazón, se conviertan en aquellos tienen la forma de los de Jesús, lo cual toma tiempo y esfuerzo.

Llegar a ser discípulo de Jesús no depende de aquel que pastorea a otro (y ojo: esta frase no nos exonera de pastorear diligentemente y con excelencia a otros), sino “del otro”… del recién convertido. Desde lo más profundo de su interior, deberá nacer el ardiente deseo de parecerse a Jesús “a toda costa”… y deberá esforzarse más allá de sus fuerzas (valga lo redundante), para lograrlo. Es el nuevo ceyente el que debe buscar a su pastor y no al revés…¿tiene sentido?

Es por eso que uno puede pasar hasta dos años “discipulando” (usando el lenguaje que se ha desarrollado en Vida Nueva, alrededor del método de las 12 lecciones), y -sin el más mínimo deseo de sonar ofensivo- el “discípulo” parece haber “pasado de noche”.

Tú tienes en tus manos, las herramientas necesarias para llegar a parecerte a Jesús…para convertirte en su discípulo, de esas herramientas podemos hablar en el siguiente post, pero concluyo este día repitiéndolo: Un juego de 12 lecciones no hacen a alguien un discípulo de Jesús.

¡Ten un gran día, hoy!

n.r.

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