¿Enfocado En Las Almas, O Enfocado En Las Cosas?


rey salomon

Recurre el tema en mi mente al comenzar a revisar la vida del rey Salomón.

Acaba de morir su padre, el rey David. Se sienta en el trono por decisión de David.

Dios habla con Salomón y en una frase no muy común de parte de Dios en el Antiguo Testamento, en 1 Reyes 3:5  le dice: “Pide lo que quieras que yo te dé.”

¡La respuesta de Salomón en el verso 9 impresiona! :

“Da, pues, a tu siervo corazón entendido para juzgar a tu pueblo, y para discernir entre lo bueno y lo malo…”

Su enfoque eran las almas a cargo de las cuáles estaba. Sospecho que la mayoría de nosotros, pediría, en el mejor de los casos, aquellas cosas que solucionen nuestros problemas (no los de los otros…sean estos problemas familiares, o de salud, o de carácter, o de lo que sea). O quizás cosas que “alarguen nuestros días sobre le planeta”, a fin de “disfrutar a nuestros nietos”, o similares. En el peor de los casos (y eso es muy probable), pediríamos las cosas materiales que “arreglarían” nuestras vidas.

El resto de la historia es impresionante porque esto provocó en Dios 2 cosas:

En primer lugar: Agrado…mira el verso 10: “Y agradó delante del Señor que Salomón pidiese esto.”

En segundo lugar: Devolverle el agrado con agrado (aquel popular refrán “agrado provoca agrado” es viejo y real)… mira lo que le dice Dios en  versos 11 y 12:

“Porque has demandado esto, y no pediste para ti muchos días, ni pediste para ti riquezas, ni pediste la vida de tus enemigos, sino que demandaste para ti inteligencia para oír juicio, he aquí lo he hecho conforme a tus palabras; he aquí que te he dado corazón sabio y entendido…”, justamente lo  que Salomón urgía para pastorear al pueblo.

Concluye Dios en el verso 13 con esto: “Y aun también te he dado las cosas que no pediste, riquezas y gloria, de tal manera que entre los reyes ninguno haya como tú en todos tus días.”

Me hace reflexionar en mi propia vida: ¿Es mi enfoque y prioridad en esta vida la raza humana?… ¿o acaso he perdido “el Norte” en mi brújula de la vida, “engañado en  lo engañoso” de las cosas?. Si acaso es lo segundo, soy el más digno de conmiseración.

¡Ten un gran día, hoy!

n.r.

 

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