Una Historia Que Me Conmueve…


Managua 6

Sé que contarla en breve no será fácil pero te ruego la leas completamente. 

Hace 2 días, entra a mi Facebook una solicitud de amistad.  María del Rosario Torres, se leía. Busqué la sección “Amigos en Común”, y no había ninguno. Por precaución esperé llegar a la casa después de vacaciones, a fin de poder ver en computadora (y ya no en el teléfono) los detalles.

24 horas más tarde, aparecía en el muro de María del Rosario, un amigo en común: Rodrígo Diaz …“Loy”, uno de los pastores de Vida Nueva Managua. Así sí me sentí en libertad de aceptar la solicitud. Al ver las fotos, inmediatamente reconocí a Rosario o Chayito, como cariñosamente le llamábamos  hace años que le conocimos.

Inmediatamente, mi mente se transportó hasta el año 2005.

7 hermanos de Vida Nueva San Salvador (en cuenta Steve Kern y tu servidor), hacíamos el primer viaje “misionero”… o más bien “de evangelismo”  a Managua. Nunca habíamos pasado de Tegucigalpa por tierra, pero esa vez nos aventuramos. Metimos todo el equipo (pantalla, proyector, bocinas, micrófonos, etc.) y a eso de las 5 de la tarde estábamos llegando a la ciudad. Aún recuerdo la vista del Lago de Managua o Xolotlán, a medida nos acercábamos a la capital de Nicaragua…preciosa vista al caer la tarde, no solo por lo precioso del lugar, sino por lo que aquel viaje significaba para los 7 que íbamos a bordo, y para la visión misionera que Dios recién nos había regalado. Llegamos justo a tiempo para buscar alguna colonia en la cuál pudiéramos presentar el evangelio a través de una película. Fue así que llegamos a Colonia 14 de Septiembre en la ciudad.

Rápidamente nos metimos por los pasajes de la colonia a invitar, a cada familia que pudiéramos, hacia el parqueo de la misma.  Esa noche, Rosario y su hija Rosario, en aquel entonces de unos 15 años de edad, escucharon el glorioso evangelio de salvación y, arrepintiéndose, reconocieron a Jesucristo como su Señor y Salvador.

Recuerdo que posteriormente regresé, al menos unas 4 veces, junto con Felix Canizalez y Carlitos y Martita Arriaza,  para enseñar la Biblia a  las familias fruto de aquella gloriosa noche. Una de esas familias era la de Chayito. Recuerdo que en aquellos 4 viajes, logramos avanzar en las primeras 4 lecciones del programa de discipulado de Vida Nueva. Finalmente, Felix y su familia se mudaron para aquella ciudad para continuar la obra.

Anoche, habiendo caído en la cuenta de quién era María del Rosario Torres, le escribo en Facebook lo siguiente:  “¡Hola Rosario!…Qué alegría volver a saber de ustedes. Un gran abrazo!” . Inmediatamente recibí su mensaje, el cuál decía más o menos así: “Hola Nelson, ¿Cómo estan?…¿Cómo está Rosemarie y las niñas?. Los extrañamos mucho y esperamos volver a verlos en Nicaragua, ya que nunca los volvimos a ver. Siempre los recordamos. tienen un lugar especial en nuestro corazón. Nosotros seguimos con Cristo y me siento afortunada que un día, ustedes vinieron, y lo pude recibir en mi corazón…y ahora soy salva”

¡Dios Santo!…entré a mi cuarto y, honestamente, me costaba mucho esfuerzo dejar de llorar, mientras hablaba con el Señor y le decía: “Padre…esto no se compara con ninguna riqueza que esta vida pueda dar…ni con ningún logro que un hombre pueda obtener…ni con la mayor de las alegrías que la vida pueda regalarnos…realmente: con nada”… Y agregué: “Padre, esto quiero morir haciendo…hablando de tu muerte y tu resurrección a tantos como pueda”

Si esto te hace pensar bien de mi,  fallé en darme a  entender. La médula de lo que quiero compartir hoy es esto: Dios, habiendo muerto y resucitado…¡lo hizo todo!. Ahora, tú y yo servimos a un Dios que murió, pero volvió a vivir y para siempre, y esa vida eterna es la que ahora ofrece a todo aquel que cree. Su muerte y su resurrección merecen toda la gloria del universo, nunca nosotros, pues, como bien dice mi amigo y hermano Mauricio Lagos citando Lucas 17:10: “Ahora SÍ somos siervos inútiles…porque lo que debíamos hacer, eso hicimos.”

Hace 2000 años, un primer día de la semana como este, Jesucristo, habiendo estado muerto y sepultado, resucitó y ese es el sello de garantía de nuestra fe. 

Sírvele, porque no sirves a un “líder” muerto, sino al Dios que vive por los siglos de los siglos.

¡Dios te siga bendiciendo y usando en su Reino, Chayito!

¡Ten un gran día hoy!

n.r.

2 Respuestas a “Una Historia Que Me Conmueve…

  1. Amén, Luis !. Dios te siga usando en Managua a ti también !
    Un abrazo !

  2. Es una bendición servirle al Rey.

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