La Importancia de Criar Hombres…


varón 2

“¿Checho hablando de criar varones?”, dirás… y tendrás toda la razón. Dios me dió 4 hijas, ningún varón, “a fin de no ser quitado del trono” (son bromas). La verdad es que como bien dicen: “Bien sabe Dios lo que le da a uno”

Si estás criando, al menos a un varón, no tires a la basura este post, porfa.

Al avanzar en el libro de Jueces, leo de nuevo algo que había aprendido en años anteriores, pero, como siempre lo he dicho, cada año que uno vuelve a leer toda la Biblia, aprende muchas cosas nuevas… aún de una sola frase.

Si lo que te contaba en el post anterior sobre lo catastrófico de no reproducirnos en nuestros hijos es triste (haz click aquí para darle un vistazo),  prepárate para ver algo más triste: Los varones que habían sido criados en esa época de tanta irresponsabilidad de los padres, eran más que pusilánimes y miedosos…al grado tal que, mejor una mujer tomó el papel que correspondía a los hombres de aquel país. Sabiamente lo ha dicho mi amigo Julito Contreras: “Hombres gallinas producen mujeres gallonas”. Y es que en la mayoría de los casos, ellas, al ver que el hombre no toma el timón de la casa, lo toman o de lo contrario, la familia corre a estrellarse… alguien tiene que sacar la tropa adelante y a salvo… ¿no crees?… pero el error comienza en los hombres.

Hay que ver que ejemplo de mujer fue Débora: Equilibrada, sobria, valiente, íntegra, y sin el más mínimo deseo de usurpar el lugar de los hombres ni la Gloria de Dios. Tomó el lugar de aquellos porque Dios la puso allí y porque a la hora del ataque proveniente de los enemigos, ella se levantó para pelear. ¿Y los hombres del país?…¡escondidos y bien protegidos, gracias!. Lee todo el capítulo 4 de jueces y te convencerás.

Mira un ejemplo de esto en Jueces 4: 6-7: 

“Y ella envió a llamar a Barac hijo de Abinoam, de Cedes de Neftalí, y le dijo: ¿No te ha mandado Jehová Dios de Israel, diciendo: Vé, junta a tu gente en el monte de Tabor, y toma contigo diez mil hombres de la tribu de Neftalí y de la tribu de Zabulón; y yo atraeré hacia ti al arroyo de Cisón a Sísara, capitán del ejército de Jabín, con sus carros y su ejército, y lo entregaré en tus manos? ” 

¡Wow!… traducido, le dice Débora: “Hey, Barac, a tí te ha llamado Dios para armar al ejercito y salir a pelear contra la invasión. Vé…hazlo, y yo me voy a arriesgar de atraer al capitán de aquel ejército, y te lo pondré “en bandeja”, “solo de ir a matar”

Pero mira la triste respuesta de un hombre que se resguarda en las faldas de una mujer (perdona si esa frase te indigna, pero debe indignarte más lo que Barac le dice a Débora) en el verso 8:

“Si tú fueres conmigo, yo iré; pero si no fueres conmigo, no iré.” 

Como dice mi amigo Mauricio Lagos: “¡Aaaaay Dios mío!”

Pausa y regreso luego.

¡Ten un gran día, hoy!

n.r.

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