¿Y Cómo Es un Niño En Cristo?


Uuugh…¿Como decir lo que enseñé el Domingo sin querer aparentar una madurez que no tengo?

Créeme que no hay algo que me disguste más que oirme a mi mismo sonar evangélico….lo que diré me vuelve vulnerable a caer en eso.

Después de varios años de estar observando a las ovejitas del Señor (y soy una de ellas), noto que, los “niños en Cristo “por fuera lucen así:

1) Se parecen mucho a los no creyentes, casi que la única diferencia es que los primeros han sido perdonados. Los mueven a) los deseos de los ojos, b)los deseos de su carne y c) la vana gloria (nota que he separado la palabra a propósito) de esta vida (1a Juan 2:16 es claro).

2) Su conducta se sumerge (no sé si por largos o cortos períodos, ellos lo sabrán mejor) en un combo de pecados predominantemente caracterizados por lascivia, fornicación (todo lo que se derive de la palabra “porneya”); incursionan en el adulterio de una u otra forma, el dinero (avaricia, la cuál es idolatría pura y moderna, para ser más exactos) ocupa gran parte de sus pensamientos en el día; Mienten para cubrir otras conductas erradas.  Pareciera que amaran los pleitos, los cuáles van de la mano con las resultantes enemistades;  y envidias.   Gálatas 5: 19-21 lo dice mejor:

“Y manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia, idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías,envidias, homicidios, borracheras, orgías, y cosas semejantes a estas;

Y 3) Viven queriendo que se le vuelvan a enseñar las primeras verdades del consejo bíblico, y no pasan de alimentarse livianamente.

Frases como: “¿Y en qué consiste ser salvo, pues?”… “Explíqueme lo del bautismo de nuevo”… “Será pecado esto o aquello”, “Es que yo así soy y no me va a cambiar nadie. Punto”… son típicas en ellos.

Hebreos 5:12 lo describe mejor:

“Porque debiendo ser ya maestros, después de tanto tiempo, tenéis necesidad de que se os vuelva a enseñar cuáles son los primeros rudimentos de las palabras de Dios; y habéis llegado a ser tales que tenéis necesidad de leche, y no de alimento sólido.” 

Podríamos seguir, pero surge otra pregunta:

¿Y cómo se ve por fuera un creyente maduro en Cristo?

De eso hablemos mañana.

¡Ten un gran día hoy!

n.r.

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