Esa Mala Palabra: “Testimonio…”


No lo podía creer…

Manejaba en las calles de San Salvador hace unos tres años cuando había ido allá a hacer unos tramites migratorios. Escuchaba la radio del carro, y dejé de buscar en el dial al escuchar una predicación que me dejó los pelos de punta: Un famosísimo y controversial pastor (de hecho, pastorea una de las iglesias numéricamente más grandes de El Salvador…y controversial por sus múltiples matrimonios y por otras cosas que no valen la pena mencionar), predicaba un mensaje que él había titulado. “Esa Mala Palabra: Testimonio”

Por supuesto que lo último que le convenía era que el testimonio contase en la vida de un creyente…¡el de él estaba por los suelos!

Al estar escuchando una muuuuy impresionante exposición de Tito capítulo 2 por Javier Girón en Vida Nueva Guate el pasado Domingo, recordé aquella tristemente célebre prédica de hace 3 años que mencioné al inicio de este post.

La mera verdad es que tu testimonio cuenta. Punto. Y no solo eso: tiene peso y es determinante para la conversión de otros…Tu testimonio, la forma en como vives tu vida, puede enviar a unos al cielo o a otros al mismo infierno.

Me encantó la categórica manera en la que Javi lo dijo:

“Tu conducta ante todos cuenta… para que la palabra de Dios no sea blasfemada.”…”Tu conducta podría adornar la doctrina, o podría hacerla lucir mal”

Recuerda: Tu vida (si eres creyente…nacido de nuevo) ya no es privada. Ahora vives “como en una vitrina”, a la vista y el escrutinio de todos….creyentes o no. Nunca lo olvides: Lo que hagas (como papá, como mamá, como empleado…como lo que sea),  podría impulsar la conversión de algunos, o retener la de otros.

Muy bien dicho Javi. ¡Qué excelente mensaje!

Te dejo el trozo que fue magistralmente expuesto ayer por la mañana por Javi.

¡Ten un gran día hoy!

n.r.

“Pero tú habla lo que está de acuerdo con la sana doctrina. Que los ancianos sean sobrios, serios, prudentes, sanos en la fe, en el amor, en la paciencia. Las ancianas asimismo sean reverentes en su porte; no calumniadoras, no esclavas del vino, maestras del bien; que enseñen a las mujeres jóvenes a amar a sus maridos y a sus hijos, a ser prudentes, castas, cuidadosas de su casa, buenas, sujetas a sus maridos, para que la palabra de Dios no sea blasfemada. Exhorta asimismo a los jóvenes a que sean prudentes; presentándote tú en todo como ejemplo de buenas obras; en la enseñanza mostrando integridad, seriedad, palabra sana e irreprochable, de modo que el adversario se avergüence, y no tenga nada malo que decir de vosotros. Exhorta a los siervos a que se sujeten a sus amos, que agraden en todo, que no sean respondones; no defraudando, sino mostrándose fieles en todo, para que en todo adornen la doctrina de Dios nuestro Salvador.” 

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