Gracia Y Paz…Desde San Salvador.


Estamos en San Salvador, toda la familia (menos Cati quien no tiene vacaciones a medio año) para ver algunos asuntos de la salud de todos…desde operar a Daniela, nuestra hija mayor, de las molares cordales, hasta programar una cirugía de mis ya variadas hernias que se han vuelto en una especie de aguijón en mi carne (sin la más mínima intención de compararme insensatamente  al gran apóstol Pablo). Salimos de la Ciudad de Guatemala a eso de las 4 de la tarde, bajo una impresionante lluvia de granizo, pero llegamos.

Esta mañana, en VNG hubo de casi todo: Despedimos oficialmente a Luis, Barbarita, Luisito y Gabriel Martinez, a quienes hace unos dos años, vimos arrepentirse ante el Rey del universo y recibirle en cada uno de sus corazones, y en quienes Romy y yo tuvimos el privilegio de invertir, con mucha ternura, nuestras vidas y lo poco que conocemos de la Palabra . Ellos parten hacia Montreal, Canadá esta semana. Honestamente, es la segunda vez que el destino me juega una pasada como esta…que después de ver este proceso  e invertir nuestras vidas así en una amada familia, tienen ellos que ser llevados por Dios para aquel país…y es muuuuy doloroso. Con nuestros muy amados Juan Ramón y Guadalupe Shuttin e hijos, hace varios años, vivimos esto tan difícil de superar. Pero así es el plan de Dios para ellos y nos queda la satisfacción y certeza de que difícilmente se apartarán del Camino. Los amamos por la eternidad.

Tuvimos, Mesa del Señor, además de la 1a graduación en Escuela Dominical.

Vimos videos y fotos que se convirtieron en un agradable reporte del  muy buen 1er campamento de los niños de nuestra iglesia, vivido los pasados viernes y sábado.

Además, volvimos a estudiar un solo versículo de la 1a carta de Pablo a los Corintios…el tercero del primer capítulo, el cuál se lee: “Gracia y paz a vosotros, de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo.”

Vimos lo que cada una de esas palabras significa  y lo que cada una implica en la vida de cada uno de nosotros, los creyentes, al ser tratados por Dios y al tratar nosotros a otros.

Aparte de lo que tuve el privilegio de exponer, dejé ver que estoy convencido que el apóstol abre su discurso a los Corintios con esas dos palabras porque de las últimas cosas que ellos tenían al tratarse entre ellos eran GRACIA y PAZ. No había perdón cuando uno fallaba al otro, y lejos de haber paz, habían profundas disensiones entre ellos.

Aparte de el indiscutible error de estar divididos entre ellos, los Corintios estaban en constantes pleitos y, como salida a sus riñas, se estaban acusando unos a otros ante los tribunales (lee el capítulo 6, versos 4-8 de dicha carta y te convencerás de lo que digo). No me cuesta creer que se ofendían unos a otros, y al hacerlo, lejos de perdonar al otro con la gracia con la que Cristo les había perdonado, les ponían inmediatamente el rótulo de “culpable”.  ¿Paz?…en un escenario así, no se veía acercarse ni siquiera a la distancia.

Concluí haciendo una pregunta que hoy te dejo a ti para que las “mastiques”…Yo me la he hecho a mi mismo y , para ser honesto, la respuesta me acusa a placer.

Cuando alguien cercano a ti, sea tu cónyuge, novio(a), amigo(a), hermano, etcétera, te falla…traiciona tu lealtad, tu amistad, tu afecto, tu amor, tu confianza hacia él o ella: ¿Le tratas como culpable…o le tratas con gracia?

Nos vemos mañana. ¡Ten un gran día, hoy!

n.r.

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